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Ángel Macías «El pequeño gigante»del juego perfecto

Ángel Macías, el héroe beisbolero infantil se encuentra celebrando su 75 aniversario, habiendo nacido el dos de septiembre de 1944 en la ciudad de Aguascalientes, Ags.  

Macías siempre será recordado gracias a su juego perfecto lanzado en el último encuentro de la Serie Mundial de Ligas Pequeñas en Williamsport, Pensilvania.

Ángel tuvo oportunidad de lucirse y dar a México su primera conquista representando a la Liga Industrial de Monterrey en 1957, donde también jugaban otros peloteritos importantes como José Maiz, Enrique Suárez y Ricardo Treviño, por citar a unos cuantos.

Su hazaña fue tan importante que dio la vuelta al mundo y un año más tarde se filmó una película a manera de homenaje con el nombre de los Pequeños Gigantes.

Ahí se hace una narrativa de todos los sacrificios y peripecias que tuvieron que pasar para lograr el título mundial, desde que jugaban en la sultana del norte.

Quién no recuerda como aquellos pequeñitos comienzan a limpiar y a recoger montones de piedra y basura con la finalidad de tener el campo en mejores condiciones.

Las Ligas Pequeñas había llegado a Monterrey en 1956, gracias al apoyo de Lucky Haskins, quien fuera nombrado Alto Comisionado del organismo en la sultana del norte, dónde otros dos grandes como Cesar L. Faz y José González Torres se encargaron de enseñar y mejorar las técnicas de los infantes diseminados en cuatro equipos únicamente.

En aquella tarde del 23 de agosto, todo Monterrey estaba pendiente de lo que realizarían sus pequeños gigantes, la transmisión se escuchaba en toda Latinoamérica, nadie daba nada por el equipo mexicano, incluso hasta el  más optimista decía que el llegar a la final era lo máximo, pero los pequeños dieron el extra y sobre el centro del diamante surgía la figura de un pequeño de nombre Ángel Macías quien jamás imaginaba realizar esa hazaña de lanzar juego perfecto, el primero y único en la historia del torneo de Williamsport.
Los aficionados con marcado nerviosismo seguían jugada tras jugada por el radio, ni uno ni otro cedía terreno, los outs por parte de los niños norteamericanos poco a poco iban cayendo uno tras otro, Macías había ponchado a ocho rivales y los demás bateadores no habían sacado la pelota del cuadro,  sobre la cuarta entrada la crónica de aquel tiempo decía que el partido iba muy cerrado duelo de ceros, pero lo especial es que Macías estaba tejiendo la gran hazaña mientras que si rival Lew Riley quien ya había lanzado tres juegos sin hit, también estaba intransitable
Fue en la quinta entrada cuando el equipo de Monterrey aprovecha todo, conectaron par de hits, recibieron igual número de pasaportes aunado a un error anotando cuatro carreras. Sobre las gradas, los más de diez mil aficionados, lógicamente casi todos estadounidenses, esperaban una reacción de su equipo, pero no fue así, Macías retira la quinta entrada y en la sexta poncha a los tres que enfrentó para realizar la hazaña. “El juego más grande lanzado en la Serie Mundial de Ligas Pequeñas”. Así lo describieron los medios de comunicación.
“Los pequeños Gigantes” fue el nombre de una película que se filmó un año después y donde los protagonistas fueron los mismos jugadores. En la escena final donde se logra el juego perfecto, cuando faltaba un aut, se ve como todos los jugadores empezaron a hacer sonidos como de gallos para estimular a Macías, hasta el momento nadie ha escrito la razón por esa “porra especial”.

Unos años más tarde de su hazaña gigantesca, Ángel ingresó al profesionalismo con los Broncos de Reynosa, novena debutante a la cual ayudó a ganar el campeonato en la campaña de 1969.

Posteriormente fue parte de uno de los cambios más famosos del béisbol mexicano. Ángel llegó a los Sultanes de Monterrey en el invierno de 1970 junto a Salvador Sánchez, Raúl Montoya, Hernán Montero y Juan Martínez, a cambio Héctor Espino, Rigoberto Mena y Juan de Dios Villarreal que fueron a Tampico, ciudad a donde se habían desplazado los Broncos. Se dice fácil, pero se tuvo que dar a Espino para que los Sultanes pudieran contar con los servicios de Angel Macías, el ídolo infantil de la comunidad regiomontana.

El nativo de Aguascalientes, pero avecindado en Monterrey siempre se desempeñó como jardinero en el béisbol profesional y nunca más volvió a subirse a la lomita de las responsabilidades, el sitio en el que obtuviera fama gracias a su hazaña inconmensurable que lo convirtiera en el niño más famoso del deporte a nivel mundial. En el rey de los deportes Ángel Macías fue todo un Pequeño Gigante.

Al volver a la vida normal, de aquel grupo de peloteritos, solamente Ángel Macías se dedicó a la pelota profesional, pero al pensarla muy bien , prefirió mejor dedicarse a los estudios y así recibirse de Lic. En Administración de Empresas.
Macías junto con Pepe Maiz, fueron los únicos que continuaron ligados al beisbol, Maiz Actualmente es el presidente nacional de Williamsport en México y propietario de los Sultanes de Monterrey.

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