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Atletas Campesinos,primer equipo queretano en Primera División

Todo comenzó cuando Armando Presa, empresario de los alrededores dedicado a la agricultura, decide comprar al equipo Estudiantes de Querétaro. Tomando las riendas un 21 de diciembre de 1977, en plena época de las máquinas y los discos de revoluciones.

Inspirado en una primera instancia, por la idea de que los ingresos del club fueran para los jugadores, decide la transformación que daría luz al Club Nacional de Atletas Campesinos. La revolución comenzaba a dibujarse en la provincia.

Pero la polémica no se hizo esperar, así como un tranvía anda por la ciudad rebelándose al status quo, así sucedía con el camino de los Atletas Campesinos, pues en el centro de la República se les reprochaba su lugar de origen. Por aquel entonces se sostenía que la ciudad de Santiago de Querétaro no era un lugar para el balompié, no tenía la categoría.

Sin embargo habría que decir que tampoco los Campesinos eran los favoritos para ascender, ni a nivel nacional ni mucho menos a nivel regional. Se esperaba que los Atletas Industriales, otro equipo de la Segunda y de Querétaro alcanzara la categoría. Lamentablemente ni la suerte ni la magia los acompañaron, siendo eliminados frente al Atlas en la semifinal de la temporada 78-79 de la Segunda División. Los auténticos industriales se despedían del ascenso y la región aguardaba; otra epopeya esperaba a ser contada.

Para la temporada 79-80, Armando Presa no se andaría con juegos. Se rumora que ofrecía cantidades exhorbitantes al que pudiera llevar a los Atletas Campesinos a Primera. Es en ese momento, en medio de decires y leyendas, El Cinco Copas hace su aparición como director técnico, trayendo consigo a un preparador físico que después escribiría su propia leyenda, le llamaban Antonio Asencio y su imagen de auxiliar habría de sobrevivir a la época de los héroes.

Junto con él venía nada menos que Francisco Murillo, huesero de famosa reputación y Guillermo Redondo, médico brujo que sabía los secretos de la alquimía antigua. Todos ellos bajo la batuta del Cinco Copas, se preparaban para el anhelado ascenso.

Fue así que lograron calificar para la liguilla, con un toque que inspiraba pasión. Al final de cada partido el auxiliar escogía al mejor jugador, dejando al peor como banca para ser sustituido en el siguiente encuentro, nada estaba dicho. Se conquistaba la cancha palmo a palmo, sin dejar rastro de cobardía en ninguna jugada.

Y allí en la parte final del torneo aguardaban los Osos…

Es el 22 de junio del 80, el partido de vuelta de la Gran final del ascenso se juega entre unos míticos Osos de Toluca desparecidos y un estandarte campesino del futbol, la revolución de Emiliano Zapata no ha muerto. Otilio Montaño sobrevivió al fusilamiento, allí donde un 2-1 silencia al Nemesio Diez.

Para tiempos de incertidumbre, años de resistencia y alrededor una historia de sublevación popular que espera a ser contada. Atletas Campesinos, la estampa mágica del balompié mexicano, ha logrado ascender a la Primera División de la Liga Mexicana. El primer equipo de Santiago de Querétaro en el máximo circuito. La revolución triunfa y abajo en la cancha, El Cinco Copas llora con sus muchachos.

Ya en Primera División El Club Nacional de Atletas Campesinos de Querétaro, trajo figuras como Walter Gassire, Leonardo Cuéllar, Ítalo Estupiñán y Sergio Lira. Todos conformaban una escuadra aguerrida que despertaba el cariño del pueblo. A pesar de eso, ni el símbolo épico del tractor ni su proyección de equipo rebelde pudo con las derrotas, entre una liga que seguía sin aceptar a Querétaro como plaza deportiva y un marcado favoritismo por los equipos de la parte alta de la tabla, fue perdiendo terreno. Su última aparición importante sería en la temporada 81-82.

El equipo jugó dos temporadas, la temporada 80-81 pasó con más pena que gloria y en la temporada 81-82, con nuevos refuerzos, se logra una mejor temporada, aunque sin llegar a liguilla. Para la temporada 82-83, el equipo es vendido al STPRM (Sindicato de Petróleos Mexicanos) y llevado a la ciudad de Tampico, con el mote de guerra de «La Jaiba Brava». Su principal figura fue Leonardo Cuéllar. El actual sucesor de ese equipo es el Querétaro FC.

La camiseta original del equipo mostraba un tractor (por Atletas Campesinos) y la Federación Mexicana de Fútbol acusó a la directiva de mostrar publicidad en la camiseta (en aquel entonces estaba prohibido) pero el tractor no mostraba ni promovía ninguna marca de tractores en particular. pero la Federación mediante los directivos de ese tiempo, empezaron a maltratar añ equipo, siendo una de las causas por lo que fue vendido.

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