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Ayrton Senna da Silva,»To Fast to Furious» de la Formula Uno

Senna comenzó en Karts gracias a la pudiente situación económica de su padre, que le construyó un vehículo y financió sus primeros pasos. Nunca llegó a coronarse campeón del mundo, siendo subcampeón en 1980, año en el que además se proclamó campeón sudamericano, pero es de su etapa en los karts de donde proviene su dominio en carreras con lluvia, terreno donde el brasileño era simplemente el mejor.

Cuando llovía en Sao Paulo, Senna aprovechaba para salir a pista y pulir su pilotaje sobre mojado, uno de los puntos débiles del tricampeón en estos primeros años . Sus grandes actuaciones le valieron un asiento en la Fórmula Ford británica, logrando el título en su primer año.

Posteriormente llegaron la Fórmula Ford 2000, donde también fue campeón y asombró a todos con un buen número de victorias y poles, y la Fórmula 3000, en la que obtuvo el triunfo final y se impuso en el GP de Macao con una excelente actuación.

Su primer acercamiento a la categoría reina fue en una prueba en la que pilotó un McLaren, aunque posteriormente se subió también a un Brabham. Aunque su debut en la Fórmula 1 se produjo en el Gran Premio de Brasil de 1984 con el equipo Toleman, en una carrera accidentada que tan sólo terminaron 8 monoplazas. Pero ese comienzo no demasiado positivo dio paso a una temporada llena de grandes actuaciones. La más recordada de ellas es la del GP de Mónaco, carrera que el brasileño terminó en segundo lugar por detrás de Prost, y que estuvo envuelta en polémica ya que fue finalizada antes de tiempo a causa de la lluvia. Senna finalizó la temporada en la novena posición de la clasificación de pilotos, un resultado espectacular teniendo en cuenta las carencias de su coche.

Aquella primera temporada le propulsó de inmediato hacia un equipo de mayor entidad, Lotus. En la escudería inglesa permaneció tres temporadas, y en su segunda carrera logró su primera victoria en un Gran Premio. Fue en Estoril, y como no podía ser de otra forma, bajo una intensa lluvia, su especialidad. Esa temporada sumaría otra victoria (en Bélgica) y siete poles. En sus dos temporadas siguientes con Lotus se impuso en dos carreras por año, incluyendo una estupenda victoria en España batiéndose con Nigel Mansell.

Considerado ya uno de los mejores pilotos de la época, Ron Dennis confirmó a finales de su última temporada en Lotus su fichaje por McLaren, donde compartiría equipo con Alain Prost. Y no pudo tener mejor debut el brasileño, que terminó alzándose ese mismo año con el título de pilotos, y ayudando con sus ocho victorias (por las siete de Prost) a que la escudería se hiciera con 15 de los 16 GP en juego. Pero esa temporada nació en el seno del equipo británico una de las mayores rivalidades de la historia de la Fórmula 1, la que mantenían el brasileño y el francés. En 1989 Senna lucharía con Prost hasta el final por el título, pero en esa ocasión, tras un nuevo escándalo en el circuito de Suzuka, el título fue para Prost, que lograba su tercera corona.

Al año siguiente Prost cambió el rojiblanco de McLaren por el rojo de Ferrari, ya que su opinión había un claro favoritismo hacia Senna en la escudería británica. La marcha del francés supuso la mejor etapa en la carrera de Senna, que logró dos campeonatos consecutivos. El primero tras un nuevo incidente en Japón con su ex compañero, cuando ambos volvían a luchar codo con codo por el campeonato. El año del tricampeonato, Senna cambió de pareja de baile y fue Nigel Mansell el que optó a la victoria casi hasta el final, pero la superioridad de Senna en Suzuka, circuito de gran importancia para él, definió el torneo. Ese año llegó también su primera victoria en Interlagos. Ese sería el último título del que para muchos es considerado el mejor piloto de todos los tiempos, una especie de Dios al volante.

Tras dos años poco exitosos, en los que McLaren sufre problemas técnicos e internos, a lo que se sumaba el dominio del equipo Williams, que consiguió dos títulos, primero con Mansell y luego con Prost, Senna termina firmando por Williams Renault después de la retirada del campeón francés. Eso sí, su despedida del equipo con el que todos le recuedan se produjo de la mejor manera posible, con victoria en Australia.

En 1988 obtuvo su primer título mundial de Fórmula 1. Corrió con McLaren-Honda y ganó ocho Grandes Premios (San Marino, Canadá, Detroit, Gran Bretaña, RFA, Hungría, Bélgica y Japón). A comienzos de 1989, Ayrton Senna era considerado por los especialistas como el máximo favorito para alzarse de nuevo con el título de esa temporada. Su compañero de escudería, el francés Alain Prost, se convertiría en el único obstáculo para conseguirlo. Hasta la carrera de Suzuka, y a causa de las continuas averías, Senna tenía 16 puntos menos que Prost. Pese a que el piloto brasileño llegó primero a la meta en Suzuka, los comisarios deportivos decidieron descalificarle por haber sido ayudado a poner en marcha el coche y a volver a la pista tras la colisión que tuvo con Prost en la vuelta 47, que obligó al francés a abandonar la carrera. Con la descalificación perdió toda posibilidad de revalidar su título.

En 1990 Senna volvió a ganar el mundial de Fórmula 1, con victorias en los grandes premios de Estados Unidos, Mónaco, Canadá, Alemania, Bélgica e Italia. Al año siguiente, el corredor brasileño consiguió por tercera vez el mundial, igualando en número de títulos a Jack Brabham, Jackie Stewart, Niki Lauda, Nelson Piquet y Alain Prost. Senna llegó primero en siete Grandes Premios (Estados Unidos, Brasil, San Marino, Mónaco, Hungría, Bélgica y Australia) y fue segundo en Francia, Italia, Portugal y Japón. Su mayor rival a lo largo de la temporada fue el británico Nigel Mansell, que, a los mandos de su Williams-Renault, obtuvo la segunda plaza en la general.

El 19 de septiembre de 1991, Ayrton Senna renovó por dos años más su contrato con McLaren. Los primeros resultados de 1992 desalentaron al piloto, ya que había tenido que comenzar el campeonato con el coche del año anterior y veía que el monoplaza de su oponente Mansell era muy superior. Tuvo que esperar hasta el GP de Mónaco, el 31 de mayo, para poner sobre la pista su nuevo McLaren MP4/7A Honda y vencer. Pese a que el nuevo vehículo tampoco daba los resultados apetecidos, ese año ganó además las pruebas de Hungría y Monza, y fue cuarto en la clasificación final.

La temporada de 1993 consiguió un segundo puesto en Sudáfrica y venció en Brasil y en el GP de Europa (en Donington Park). No contento con su motor, reclamó que se le montara el motor Ford B193B, que sólo lo llevaba la escudería Benetton, pero no lo consiguió. Ese año conseguiría nuevas victorias en Barcelona, Mónaco, Japón y Australia. Los resultados le permitieron acabar el mundial en segundo lugar, tras el francés Prost, que se retiraba de las pistas.

En octubre de 1993, poco antes de finalizar la competición y una vez superados los impedimentos para correr en Williams, el brasileño firmó para 1994 por esta escudería. En los primeros meses de 1994 realizó los primeros entrenamientos con el nuevo Williams-Renault FW16, del que se mostró bastante satisfecho.

Ese GP de San Marino marcó un antes y un después en la competición. El piloto brasileño tenía dudas sobre su participación en la carrera debido a los accidentes de Barrichello, en los entrenamientos del viernes, y la muerte instantánea del austríaco Roland Ratzenberger, en la clasificación del sábado. Aún así, Senna tomó parte en la carrera, pero su comportamiento revelaba un nerviosismo impropio. Esa mañana desayunó con Gerhard Berger y Niki Lauda, que posteriormente afirmaban haberlo visto muy preocupado. Senna solía dar dos vueltas al circuito antes de cada carrera, mientras que ese día dio tres, y al colocar su coche en el primer puesto de la parrilla, momentos antes de la carrera, salío del vehículo para hablar con los periodistas, cosa que no entraba dentro de su rutina habitual. Pero finalmente se subió por última vez a su Williams..

Saliendo desde la pole position, comandó la carrera hasta la fatídica séptima vuelta. Senna se acercaba a más de 300 km/h a la curva de Tamburello, y al llegar a esta perdió el control del monoplaza y se estrelló. La muerte de un campeón del mundo era seguida a través del televisor por millones de personas. Mucho se ha hablado sobre las causas del accidente, y aún se celebran juicios para intentar aclarar que pasó. Dos son las teorías principales, la de la rotura de la dirección del monoplaza, y la de un derrapaje propiciado por el contacto del los bajos del vehículo con el asfalto. También existen teorías sobre lo que provocó la muerte del piloto. Unos afirman que fue la fuerte desaceleración que sufrió el cuerpo del brasileño, mientras que también se ha hablado de una pieza del vehículo que atravesó su casco y le dañó el cráneo de forma letal. Según los datos oficiales, Senna no pereció de inmediato, sino que su muerte se produjo cuatro horas después, ya en el hospital.

La muerte de Senna fue un mazazo para la Fórmula 1, pero lo fue más aún para su país. Senna era más que un ídolo en Brasil, donde fue despedido con un funeral de Estado en el que participaron alrededor de dos millones de personas. Inumerables muestras del cariño y el recuerdo que perdura en Brasil hacia su figura se han producido desde su muerte. Es difícil decir sólo una razón por la que Senna era adorado de tal forma no sólo en su lugar de nacimiento, sino en casi todo el mundo. A parte de ser uno de los pilotos más talentosos de la historia, Senna representaba para mucha gente un modelo a seguir. Como el mismo afirmó, «los pilotos son para la gente más un sueño que una realidad», y nadie mejor que él personificaba esas palabras.

El carisma de Senna no tenía límites. No era ni mucho menos humilde. En las pistas se ganó muchas enemistades entre sus rivales, ya que según él, no le querían porque su «pecado es ser rápido». Su prepotencia quedó patente en muchas ocasiones, pero es algo de lo que han adolecido muchos pilotos en el mundo de la Fórmula 1. En una ocasión le preguntaron cúal era el mejor piloto al que se había enfrentado, y cuando todos esperaban que dijera Prost o Mansell, su respuesta fue Terry Fullerton, un antiguo rival de su época en los karts.

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