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El gran campeón mexicano,Julio César Chávez la leyenda del boxeo mexicano

En su décimo segunda pelea, el día 4 de marzo de 1981, Julio César se enfrentó a Miguel Ruíz en Culiacán. Al final del primer round, conectó un golpe que noqueó a Ruiz. El golpe fue propinado en el momento exacto cuando sonaba la campana, fue amonestado y Ruiz fue declarado el ganador por una controversial descalificación. Al día siguiente, sin embargo, Ramón Félix, quien era el mánager de Chávez y miembro de la Comisión de Boxeo de Culiacán cabildeó la alteración del veredicto y al modificarse el resultado, se proclamó ganador a Chávez.

Julio César ganó su primer campeonato, el título vacante Consejo Mundial de Boxeo (CMB) peso superpluma, el 13 de septiembre de 1984, venciendo a su paisano Mario «Azabache» Martínez en Los Ángeles, California. Martínez era el favorito de las apuestas en el combate.

El 19 de abril de 1985, defendió su título contra Rubén Castillo (63-4-2) derrotándolo en el sexto asalto. El 7 de julio de 1985, derrotó al ex y también futuro campeón Roger Mayweather por la vía del nocaut en el segundo asalto. El 3 de agosto de 1986, venció por decisión mayoritaria al antiguo campeón de la AMB (Asociación Mundial de Boxeo) y futuro campeón de la FIB (Federación Internacional de Boxeo) en la categoría superpluma, Rocky Lockridge en Mónaco. En su próximo combate, venció al ex campeón Juan Laporte por una decisión cerrada y polémica.

El 18 de abril de 1987, Julio César Chávez regresó a Francia para exponer nuevamente su campeonato mundial súper pluma frente al brasileño Francisco Tomás Da Cruz. Lo particular es que la pelea se realizó en un antiguo coliseo romano, el de Nimes. El simbolismo fue notable, un gladiador se batía en un auténtico coliseo romano. Chávez se impuso con facilidad por nocaut técnico en el tercer round para defender por octava ocasión su cinturón mundial súper pluma del CMB. 

Julio César defendió con éxito su título CMB súperpluma un total de nueve veces.

El 21 de noviembre de 1987, Chávez se trasladó a la división de peso ligero y derrotó al campeón de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) Edwin Rosario. Derrotó a Rosario por nocaut técnico en el undécimo asalto, que le otorgó el título. En el asalto final, Julio César conectó 73 de 91 golpes. HBO mostró el porcentaje de golpes conectados de ambos peleadores: Rosario conectó 264 de 731 golpes lanzados (36%) y Chávez 450 de 743 (61%).

El 16 de abril de 1988, Julio César derrotó a Rodolfo Aguilar (20-0-1) en el sexto asalto por medio del KOT. El 4 de junio de 1988, hizo un combate sin poner el título en riesgo, contra el dos veces campeón Rafael Limón, ganando en el séptimo asalto por medio del KOT. Más tarde ese año, unificó sus cinturones de la AMB y la CMB venciendo a José Luis Ramírez por medio de una decisión técnica. Un cabezazo accidental abrió la frente de Ramírez y el médico detuvo el combate, la decisión de los jueces fue por la puntuación que se llevaba hasta ese momento en la pelea. Chávez, por llevar la ventaja en las tarjetas, fue declarado el ganador.

El 10 de abril de 1992, derrotó por la vía del KOT en el quinto asalto a Ángel Hernández (37-0-2, 22 KOs). Más tarde ese año, derrotó a Frankie Mitchell (29-1) mediante un KOT en el cuarto asalto. En su próxima pelea, se enfrentó al excampeón Junior Ligero del CMB, Ligero del CMB y superligero de la Organización Mundial de Boxeo OMB Héctor Camacho (41-1-0, 18 KOs), una contienda que levantó muchas expectativas ya que Camacho, era un púgil muy pintoresco al que le gustaba utilizar los medios para provocar y molestar a sus oponentes. En la pelea, Camacho fue abucheado y criticado por su táctica de siempre de mantenerse huyendo durante toda la contienda. Julio César lo derrotó por decisión unánime, reteniendo así su título del CMB.

En 1993, se enfrentó a Greg Haugen, antes de la pelea, Haugen se dedicó a insultar y menospreciar el récord de 82 victorias, 0 derrotas de Chávez, diciendo: «Son 82 taxistas de Tijuana que hasta mi madre hubiera podido noquear.» y «No hay 130,000 mexicanos que puedan pagar el boleto de entrada.» para la pelea que se llevaría a cabo en el Estadio Azteca. Julio César respondió diciendo, «De veras lo odio, cuando me mira, quiero vomitar. Voy a darle la peor paliza de su vida, voy a hacerle tragar sus palabras.». Haugen quedó desmentido en ambos casos: 132.274 personas se presentaron, estableciendo un récord de asistencia, y vieron como Chávez lo golpeaba duramente y al instante se retiraba, con la clara intención de castigarlo por sus insultos. Para el quinto asalto, el árbitro había visto suficiente y detuvo la pelea. Fue una victoria por KOT para Julio César. Después de la pelea, le dijo a Haugen: «Ahora ya sabes que no peleo con taxistas.» y un ensangrentado Haugen deportivamente respondió: «Deben haber sido taxistas muy rudos.». Más tarde ese año, se anotó una victoria por TKO sobre el contrincante clasificado como número uno.

En enero de 1994, se enfrenta a Frankie Randall, en una pelea que esperaba ganar fácilmente. En cambio, Randall, quien era conocido por tener el mejor jab del boxeo en esos días, le derribó por primera vez en toda su carrera profesional y ganó por una decisión dividida, perdiendo Chávez el título frente a Randall. Chávez no admitió su derrota y culpó de la derrota al árbitro Richard Steele, (el mismo árbitro que tomó la polémica decisión de otorgarle la victoria ante Meldrick Taylor), que le restó dos puntos debido a varios golpes bajos, los que finalmente hicieron la diferencia en la puntuación. Julio César declaró posteriormente que no estaba de acuerdo en pelear el mes de enero, ya que descansaba y no entrenaba durante el mes de diciembre debido a las fiestas decembrinas y de fin de año.

El 7 de junio de 1996, Chávez se enfrenta a Óscar de la Hoya. Antes de la pelea, los medios y la prensa señalaron la diferencia de edades entre los oponentes y remarcaron que Julio César ya no contaba con la capacidad para enfrentar a un ascendente rival más de 10 años menor que él. La mayoría de los pronósticos eran a favor de De La Hoya. Una gran herida apareció en el ojo derecho de Chávez en el primer minuto del primer asalto, llevando a muchos a asumir lo que se confirmó posteriormente -el corte se produjo durante el entrenamiento y se reabrió en el combate-. El pesado flujo de sangre obligó al árbitro a detener la pelea en el cuarto asalto. Hasta su revancha en 1998, Julio César siempre sostuvo que De la Hoya no lo había vencido, sino que la herida que había sufrido fue la causa de que se detuviera la pelea. Tras la pelea, los medios, la prensa y especialistas del boxeo sostuvieron que De La Hoya había vencido a un Chávez pasado de época. En su próximo combate, Julio César venció al ex campeón Joey Gamache. Para entonces, las apariciones de Chávez en la prensa eran principalmente por sus escándalos, más que por sus peleas. La prensa le había adjudicado la mala reputación de indisciplinado, ya que se decía que descuidaba su entrenamiento y que pasaba gran parte de su tiempo en fiestas bebiendo, con diversas mujeres, entre ellas Salma Hayek, con la que sostenía un romance. Chávez pasaba por una fuerte crisis en su vida personal: problemas conyugales, de impuestos, mal manejo de sus finanzas y los medios afirmaban que mantenía amistad con diversos líderes de la política y del narcotráfico en México.

En 1997, un año después de que De la Hoya subió al peso wélter, Julio César se enfrentó al ex campeón ligero del Consejo Mundial de Boxeo, Miguel Ángel González para la vacante del título súperligero de la CMB. Pelea que terminó en un empate, aunque los expertos vieron perder a Chávez por escaso margen.

En abril de 2004, regresó al ring, afirmando de nuevo que esa sería su última aparición. En esa pelea, llamada Adiós, México, Gracias, derrotó a su antiguo enemigo, Frankie Randall, por decisión. El 28 de mayo de 2005, Chávez apareció una vez más en un ring de boxeo, derrotando a Ivan Robinson,-conocido por derrotar a Arturo Gatti- en diez asaltos en el Staples Center. El 17 de septiembre de 2005, en Phoenix, Arizona, Chávez sufrió una derrota por KOT ante el poco conocido Grover Wiley, su esquina le ordenó retirarse antes del comienzo del quinto asalto, debido a una lesión de tiempo atrás en su mano derecha, pero periodistas mediáticos aducen esa caída,a la adicción ya conocida del ídolo mexicano (cocaína) quien con el tiempo afirmo el mismo Julio César, que su adicción a la cocaína era tan fuerte que ya no veía un boxeador en el ring sino tres, tras el combate con Grover Wiley, Chávez le dijo a su promotor, Bob Arum, que esa vez fue, sin duda, su retiro del boxeo.

“Yo le decía a mi mamá: ‘cuando sea campeón la voy a sacar de lavar y planchar ajeno’, ella no me creía y me decía, ‘muchacho pendejo’, y afortunadamente, gracias a Dios, cuando fui campeón le hice su casa, la saqué de ese trabajo y le decía: ‘se acuerda cuando le dije’, y ella me decía, ‘sí hijo, pero lo pendejo no se te quitó’”.

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