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«El Toro mexicano»se convierte en la fernandomanía en Los Ángeles

El llamado Toro nació el 1 de noviembre de 1960, en Etchohuaquila, municipio de Navojoa, Sonora. En dicha localidad, el deporte más practicado y por el cual muchas personas eran aficionadas, era el Beisbol. Lo anterior, permitió a Fernando practicar este deporte, en donde se empezó a destacar en la posición de jardinero. 

Sin embargo, su consolidación fue como pitcher, posición en donde logró ser el Más Valioso en un Juego de Estrellas, en donde representó a Ciudad Obregón, en 1977. En ese mismo año, fue fichado por los Mayos de Navojoa, para más tarde pasar a los Tuzos de Silao, equipo en donde se confirmó. En 1979, Valenzuela pasa al Ángeles de Puebla, sin embargo fue cedido a los Leones de Yucatán.

En julio de ese año, los Dodgers lo adquieren para probarlo en su escuadra Doble y Triple A. Bajo la tutela de Roberto Castillo, el Toro comenzó a lanzar el famoso screwball. En septiembre de 1980 fue llamado por primera vez al bullpen de Los Angeles.

Para el comienzo de la temporada de 1981 es tomado en cuenta por Tom Lasorda y, con la lesión de Jerry Reuss a unos minutos del duelo inaugural, se tomó la decisión de que Valenzuela fuera el abridor.

A partir de ese instante, comenzó la llamada Fernandomanía, culminando aquel año con récord de 13-7, siendo recordado por su actuación en el juego 3 de la Serie Mundial ante los Yankees, misma en donde los Dodgers se llevaron el título. 

Asimismo, Fernando, tras la campaña de 1981, se llevó la condecoración como Novato del Año y el premio Cy Young. Más tarde, en 1986, selló un año con 21 victorias y, en 1990, logró el juego sin hit ni carreras.

Fue una lesión la que lo marginó de poder participar en el título de Serie Mundial que los Dogders consiguieron en 1988, tras vencer a los Atléticos de Oakland. 

Fernando no perdió ningún turno en la rotación por más de seis años, acumulando 99 victorias y 68 derrotas con 2.94 carreras limpias permitidas y 26 blanqueadas en un período hasta finales de 1986, cuando brilló en todo lo alto de la Gran Carpa.

Su carrera fue un modelo de tenacidad y consistencia. En 1988 por desgracia sufrió una grave lesión en el hombro izquierdo que lo marginó toda la temporada, pero con gran voluntad regresó en julio de 1990, para contra Cardenales de San Luis, lanzar un juego perfecto, uniéndose  así a Juan Marichal, y a Juanchi Nieves de Puerto Rico, como el tercer lanzador latino que lanzaba sin permitir hits.

Al año siguiente, los Dodgers decidieron recortar su nómina y justo antes de iniciar la temporada lo dejaron libre. Estuvo unos meses en México, y después fue contratado por los Angels de Anaheim, conjunto con el que jugó tan sólo una temporada. Posteriormente, en 1992, firmó con los Tigres de Detroit, con los cuales nunca vio actividad.

Fernando decidió alternar temporadas en México y en Estados Unidos, vistiendo por último las franelas de Los Padres de San Diego y Cardenales de San Luis, en Grandes Ligas. El retiro definitivo llegó en 1997, tras 17 temporadas en activo, diciendo adiós con un récord personal de 173-157 y 3.54 de efectividad.

En 2004, sorprendió a todos cuando anunció que retomaría su carrera como beisbolista, esta vez en la Liga Mexicana del Pacífico, con las Águilas de Mexicali, de forma esporádica hasta la campaña de 2006.

Para los Clásicos Mundiales de Béisbol de 2006 y 2009, «El Toro» formó parte del cuerpo técnico del conjunto mexicano.
Sin duda Fernando se convirtió en una de las grandes figuras del deporte mexicano, gracias a su capacidad y tenacidad para luchar por su sueño en la máxima categoría del béisbol. 

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