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Epitacio “La Mala” Torres,el mejor jardinero de todos los tiempos de la LMB

Epitacio “La Mala” Torres, nació en Villaladam, Nuevo León, el 19 de noviembre de 1921 y desde temprana edad mostró un desbordante entusiasmo por el beisbol, deporte que fue su pasión durante toda su vida. El fue excelente jugador, voluntarioso y exitoso mánager en la Liga del Centro y en las Ligas Pequeñas de Monterrey e instructor de los equipos profesionales “sultanes” de la ciudad reynera y de los “Alijadores” de Tampico de la Liga Mexicana.
Los conocedores de este deporte lo consideran el mejor jardinero derecho mexicano que ha existido y así lo reconocieron los estrellas extranjeros que vinieron a jugar a nuestro país en la época dorada del beisbol, cuando los hermanos Pasquel trajeron a grandes jugadores de las ligas negras de los Estados Unidos al circuito máximo de México, en el que ya brillaban algunos peloteros cubanos que por el color de su piel no tuvieron oportunidad de mostrar su grandeza en el mejor beisbol del mundo que se juega en la Unión Americana donde por aquella época se practicaba un racismo incomprensible para nuestro tiempo.
Además de su gran habilidad para fildear en los jardines “La Mala” Torres poseía un certero brazo que mantenía a los corredores pegados a los cojines y no les permitía avanzar una base extra. Pocos se atrevían hacer una jugada de pisa y corre con la pelotas en el guante de Epitacio y quienes lo intentaban sabían que corrían el riesgo de ser eliminados, como casi siempre sucedía.
Además, “La Mala” fue un consistente bateador que llegó antes que nadie a la mágica cifra de los mil imparables en la Liga Mexicana. Ello sucedió en un memorable juego que tuvo como escenario el viejo Parque Delta de la ciudad de México.

El viernes 12 de septiembre de 1947, los Sultanes de Monterrey al mando de Lázaro Salazar se presentaron en la capital del país para enfrentarse a los Diablos Rojos del México. Dos jugadores del equipo regiomontano luchaban desde el inicio dela temporada por alcanzar su hit numero mil y ambos llegaron a este juego con posibilidades de lograrlo: el cubano Agustín Bejerano que llevaba 999 imparables y “La Mala” Torres con 997 hits.

Todo parecía estar en contra del hijo predilecto de Villaldama, ya que mientras a él le faltaban tres imparables para alcanzar la cifra mágica, el cubano solo necesitaba un hit para inscribir su nombre en los récords de la Liga Mexicana como el primer jugador en alcanzar mil inatrapables. Además, ese día, el mánager de los “Escarlatas” capitalinos, envió a la loma de las serpentinas al experimentado lanzador Fred Martin, quien había militado varios años con los Cardenales de San Luis en la Liga Nacional de los Estados Unidos que en esa temporada se mostraba como uno de los sólidos pilares de los Rojos del México.

Cuentan las crónicas que transcurría la temporada 1947 y “La Mala” Torres de Sultanes, y el cubano Agustín Bejarano de Los Diablos Rojos del México, se disputaban en el encuentro realizado el 12 de septiembre, el honor de ser el primer jugador en la liga en llegar a los mil imparables.
“La Mala” Torres llegaba en desventaja, pues contaba con 997 imparables mientras que su rival tenía 999.
En su primer turno al bar el caribeño fue ponchado mientras que el mexicano logró conectar su primer imparable de la noche. La hazaña estaban movimiento.
La segunda aparición de ambos fue infructuosa y tuvo que llegar la sexta entrada para que, en una gran jugada defensiva, el cubano se quedara con las ganas de conectar el hit que le faltaba, mientras que el mexicano logró pegar de hit, alcanzando el número 999.
Dos entrada después, con ambos jugadores empatados, Bejarano volvió a fallar mientras que “La Mala” Torres pegó una línea al jardín central que le dió el récord de convertirse en el primer jugador en la liga en conectar mil imparables.

“La Mala” Torres tuvo la oportunidad de militar en el mejor beisbol del mundo pues fue firmado por los Senadores de Washington, sin embargo por cuestiones personales nunca se reportó a jugar.

Pero el gran beisbolista nuevoleonés Epitacio «La Mala» Torres si jugó con Los Dodgers de Los Ángeles en la Liga Mayor de Estados Unidos. Aquí lo vemos izando la bandera de ese equipo en el año de 1956.

Otra hazaña del inmortal Epitacio que no olvidan los aficio-nados de AQUELLOS TIEMPOS, fue el cuadrangular que conectó en la décima entrada del juego de estrellas de Mexicanos contra Extranjeros para dar el triunfo a los nacionales con anotación final de una carrera a cero.
“La Mala” Torres también brilló en la Liga de la Costa del Pacífico, donde jugó nueve temporadas y obtuvo el titulo de bateo en el torneo 1947-48. En 1943 militó con el Mariano de la potente liga cubana

Jardinero derecho y poseedor de una zurda potente a la hora de lanzar, Torres es el máximo ídolo de la afición norteña en cuanto a béisbol se refiere, su equipo siempre fueron los Sultanes de Monterrey, club en donde jugó 18 temporadas y ganó cuatro títulos, además de ser novato del año en 1939.

Epitacio jugó 13 juegos de estrellas, fue considerado unos de los mejores en los años 40’s y por ende uno de los mejores en la historia de la Liga Mexicana de Béisbol.

Al final de su carrera dejó las siguientes cifras: 309 milésimas en 1,518 juegos; 5,896 veces al bat; 933 carreras; 1,823 imparables; 253 dobles; 77 triples; 46 jonrones; 855 carreras impulsadas; 686 bases por bolas y 119 bases robadas.

¡Histórico!  

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