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José Antonio Reyes «La Perla»del fútbol español y su trágica muerte

Nacido en Utreras (Sevilla) el 1 de Septiembre de 1983, es le segundo hijo de una familia gitana, su padre Francisco Reyes, su Madre Mari Calderón. Desde su infancia demostró tener una gran habilidad para jugar el fútbol, lo que llevó a sus padres a inscribirle como jugador Alevin en el Sevilla F.C.

En este club se forma como jugador, pasando por las distintas categoría infantiles Alevín, Infantil, Cadete,.. Pero no pasó por la juvenil, pues su extraordinaria calidad de jugador hace que salte directamente a jugar en equipo filial, el Sevilla B, colaborando a subir este equipo a la categoría de Segunda B.

Con solo 16 años se le asciende al Primer Equipo. Al poco tiempo adquiere la plaza de titular indiscutible, y desde allí su juego llama la atención, tanto de los principales comentaristas deportivos, como de los cazatalentos que buscan «craks» para los equipos estrella de Europa.

No cualquiera, con 16 años, se convierte en el jugador más joven en debutar con la camiseta del Sevilla. Su pierna izquierda era una joya y su talento uno de los mejores que vio nacer la ‘Madre Patria’. Pero a veces, como se ha dicho mucho, con eso no alcanza.

Su anarquismo lo dejó en la delgada frontera de convertirse en una leyenda. Fuera de su ciudad nunca se consolidó. Ni en Inglaterra, Portugal, ni mucho menos China. Y aunque fue el héroe de una gesta heroica con el Real Madrid, su lugar en el mundo no estaba en la capital española, sino unos cuantos kilómetros al sur.

Primero en Las Rozas (complejo deportivo donde entrena la selección española) y después en el Santiago Bernabéu. Dos capítulos grabados para siempre en la historia de una ‘Perla’ que nunca se pulió lo suficiente como para brillar todo lo que hubiese podido.

Luis Aragonés, en aquel entonces entrenador de la ‘Roja’, se lo dejó bastante claro. “ Ese negro (Thierry Henry) no es mejor que usted, usted es mejor que él, ¿me entiende? Usted es mejor que él”, le dijo. Algo en él sabía que era cierto, pero como buen andaluz prefirió tomárselo con humor, como casi todo lo que terminó marcando su carrera.

Porque hasta su forma de encarar la vida lo describía de pies a cabeza. Sin saber inglés viajó a Inglaterra, donde nunca aprendió a hablarlo. Al final, el idioma universal que lo caracterizaba pasaba, más que nada, por lo que podía hacer con la pelota en los pies: junto a Wenger estuvo tres temporadas, cuando todavía eran locales en Highbury.

Tomarse todo a la ligera le jugó en contra, porque cuando enfocaba la mirada parecía aclarar el panorama. Fabio Capello, entrenador del Real Madrid en la 2006/07, se dio cuenta cuando, con dos goles al Mallorca, la ‘Perla’ sentenciaba La Liga a favor de los ‘blancos’. Estuvo solo una temporada, pero le alcanzó para ser recordado con amor.

Pero, tras su despedida, su luz se terminó apagando. Primero el Espnayol, después Segunda División (Córdoba y Extremadura, donde seguía siendo parte del equipo) y hasta un paso, con cuatro goles de por medio, por la Superliga China terminaron, prácticamente, sacándolo del radar. Y, lamentablemente, la historia acabó de la peor manera posible.

La semana anterior al accidente, el futbolista le pide a su hermano Jesús que le lleve otro de sus potentes coches de alta gama a un taller en Utrera para ponerlo a punto. Lleva tiempo sin usarlo y lo quiere conducir otra vez. Es un Mercedes-Benz S550 reforzado por la marca Brabus: modelos similares alcanzan 250 kilómetros por hora con sus 550 caballos de potencia. El 24 de mayo, el taller publica en su página de Facebook un anuncio con el que promociona sus neumáticos y llantas nuevos y de ocasión y subraya su experiencia con deportivos de lujo, para lo que ilustra su texto con varias fotos de coches en reparación. Entre ellos aparece, en dos fotos, el de Reyes, matrícula 4868-GGZ, inscrito por primera vez en España el 16 de abril de 2007.

Lo que está claro es que Reyes regresaba a su casa de Utrera (Sevilla) tras entrenarse con el Extremadura en Almendralejo y que sufrieron el siniestro cuando estaban a pocos kilómetros de llegar a su destino. El jugador iba a encontrarse con su mujer, Noelia López, y con las dos hijas que compartía junto a ella, Noelia (5) y Triana (2), y las pensaba dar una sorpresa que por desgracia terminó en la peor de las tragedias.

«Reyes venía a Sevilla a darle una sorpresa a Noelia y a sus dos hijas. Les dijo que iba convocado con el equipo, que cuando se montase en el autobús que los llevaba a Cádiz, donde jugaba el equipo, las llamaría por teléfono. Noelia y Reyes siempre hacían videollamada por las niñas, para que las niñas vieran al padre. A la media hora, Noelia llamó y ya tenía el teléfono apagado. Miró en los convocados y se dio cuenta de que José no estaba en la lista. Insistió, insistió, llamando pero ya no respondió al teléfono… Nunca llegó a casa», han revelado fuentes cercanas a Noelia al portal ‘Jaleos’.

«Noelia sigue allí, en Utrera, en su casa con sus dos hijas. Aún tiene que arreglar muchas cosas… Noelia está mejor, tiene que mostrarse mejor; ya no tanto por ella sino por sus hijas. Ha sido todo muy duro en este tiempo. La familia de él sigue destrozada. En este mes de junio ha sido el aniversario de la boda, que ellos siempre aprovechaban para escaparse a la playa… 

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