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De Acapulco para el mundo,Jorge Campos el arquero goleador

Jorge Campos nació en 1966 y creció en Acapulco, Guerrero. Tras jugar junto a su hermano en el equipo de su padre, su talento llegó a oídos de los reclutadores de los Pumas de la UNAM.

Contra la voluntad de su papá, El Brody viajó a la Ciudad de México para probarse con el equipo universitario y firmó un contrato con el club. Sin embargo, cada 15 días viajaba a Acapulco para visitar a su familia. Campos ha dicho que los extrañaba tanto que muchas veces pensó en dejar el futbol.

Quienes lo conocieron en aquella época, recuerdan que era una persona humilde y llena de inocencia, al grado en que lo acompañaban a todas partes para cuidarlo de los peligros de la gran ciudad.

La historia de Jorge Campos es increíble. Después de crecer en las afueras de Acapulco, Campos se convirtió en el primer jugador mexicano en firmar con marcas deportivas a nivel mundial. Su estilo marcó una época y se convirtió en la inspiración de toda una generación.

A Campos lo ponían a jugar de portero porque era el más chico en el equipo amateur de su padre, quien temía que los balones lo fueran a lastimar si ocupaba otra posición. Sin embargo, el pequeño Jorge se lanzaba al ataque ante el enojo de sus compañeros.

Este espíritu de rebeldía lo acompañó siempre. Después de pasar un año en la banca de los Pumas, a la sombra de Adolfo Ríos, Campos pidió al técnico Mejía Barón una oportunidad como delantero. Terminó esa segunda temporada con 24 goles, formando una delantera estrella junto a Luis García y David Patiño.

Los Pumas de la UNAM le abrieron la puerta de la Primera División del fútbol mexicano en 1988. Con ellos logró combinar su posición de arquero y delantero durante siete años que estuvo ahí, saliendo campeón en la temporada 1990-1991. Aunque sus mejores cualidades eran bajo los tres palos, logró anotar 46 goles a lo largo de su carrera.

En temporadas posteriores, Campos alternó entre ser portero y delantero. Al mundial de 1994, llegó registrado en ambas posiciones, lo cual le compró un pleito con la FIFA, quien no veía con buenos ojos esa excentricidad.

Jorge Campos fue llamado “el portero del siglo XXI” por César Luis Menotti, ex-jugador y director técnico argentino. El danés Peter Schmeichel, considerado en su momento el mejor portero del mundo, dijo que Campos era un guardameta “adelantado a su época”.

También vistió las playeras del Atlante, Cruz Azul, Tigres y Puebla, pero fue con los cementeros con quien logró levantar otro título en México. Además, tuvo un paso breve por el Galaxy y el Chicago Fire de la MLS.

Con la Selección Mexicana disputó 130 partidos y estuvo en tres Copas del Mundo, Estados Unidos 94, Francia 98 y Corea/Japón 2002, ésta última como suplente. Pero su momento culminante fue cuando México logró coronarse en la Copa Confederaciones de 1999 contra Brasil en el Estadio Azteca. Se retiró en 2004 con un legado prominente y como un ídolo para todos los mexicanos.

Campos fue el primer portero que se involucró en los diseños de sus uniformes, famosos por coloridos y exuberantes. Su estilo de juego influyó, incluso, en un cambio que la FIFA hizo a las reglas del juego, que permitió a los porteros caminar más de tres pasos dentro del área con el balón en la mano.

Campos también marcó tendencia como un portero mediático, afianzando contratos con marcas deportivas y apareciendo en revistas y otros medios de comunicación. En aquella época, los arqueros no solían recibir ese nivel de atención.

Gracias a su historia de éxito, muchos jóvenes son conscientes de que cualquiera puede tener éxito en el futbol, sin importar qué tan humilde sea su origen. Jorge Campos contribuyó a poner a México en el mapa del futbol mundial en el nuevo siglo. Su manera única de jugar, hablar y vestir, pusieron el foco de atención en nuestro país.

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