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Martina Navratilova de exiliada checa a Leyenda del Tenis mundial

Con solo 18 años ella ya era calificada como «un prodigio» y una de las tres mejores jugadoras del mundo. Un éxito súbito e internacional que también se convirtió en su condena, amenazada por el gobierno comunista checoeslovaco con “cortarle las alas” si el proyecto se escapaba de sus manos. 

La jugadora tenía que dar el 20% del importe de sus premios a unas autoridades que controlaban hasta el extremo su calendario y sus viajes, temerosos de que la joven se “americanizara” demasiado. 

Otros atletas antes que ella habían tenido que abandonar su carrera deportiva sin mayor explicación que una carta gubernamental. La noche previa a viajar hacia el US Open de 1975 su padre le rogó que “no volviera jamás”.

Navratilova pidió asilo político a las autoridades estadounidenses y, a pesar de pasarse la mayor parte de la competición encerrada en su habitación junto a agentes del FBI y funcionarios de la oficina de inmigración, logró llegar hasta las semifinales del torneo. La propaganda comunista la convirtió en una traidora en su país de origen, retirándole una nacionalidad que no recuperaría hasta casi tres décadas después. Ella repetía incansable el mismo argumento en su defensa: “Yo solo quería libertad”.

En su autobiografía Being Myself , dice que sintió atracción romántica hacia profesores de ambos sexos y que, más adelante, ya sentía fuerte atracción por compañeras tenistas. Pero no se dio cuenta de que ello tenía una dimensión sexual hasta los 18, cuando tuvo su primera relación lésbica.

Sin embargo, los padres (en especial su padre) se sintieron perturbados al descubrir la orientación sexual de su hija, lo que su padre calificó de «enfermedad» y levantó gran polémica con decir que preferiría que su hija hubiese sido prostituta. Navrátilová señaló que temía que su orientación sexual perjudicara su solicitud para conseguir la nacionalidad estadounidense al salir de Checoslovaquia, un país en el que, según sus palabras, «a los gays se los enviaba a asilos para enfermos mentales y las lesbianas nunca salían del armario».

En 1981, tras haber recibido la nacionalidad estadounidense, Navrátilová reveló públicamente su orientación sexual. Desde 1983 a 1991, mantuvo una larga relación con su pareja Judy Nelson.

De 1974 a 1994 fue el terror de las pistas, tanto por su rapidez y su fuerza como por sus brillantes tácticas; nadie discute que Martina Navratilova fue la mejor tenista de los años ochenta, y, de hecho, de 1982 a 1987 fue la número uno en el ranking mundial femenino. Consiguió su primer torneo de Wimbledon en 1978, victoria que repetiría en 1979, y luego seis veces seguidas (1982-1987). 

En 1990, tras vencer en la final a Zina Garrison por 6-4 y 6-1, la tenista checoslovaca recibió su noveno trofeo de Wimbledon, récord absoluto del torneo. Obtuvo en dos ocasiones el campeonato de Roland Garros (1982 y 1984) y cuatro veces el de Flushing Meadows (1983, 1984, 1986 y 1987). En Australia se alzó con la victoria en tres ocasiones (1981, 1983 y 1985), y de igual modo logró una arrolladora serie de victorias en el Masters (1980, 1981, 1982, 1984, 1985 y ambas ediciones celebradas en 86).

Su excepcional carrera llevó a los EUA a conquistar la copa Federación en 1981, 1982, 1986, 1989 y 1990, dos años antes de que perdiera contra Jimmy Connors un encuentro que se conoció popularmente como el «desafío de los sexos». Su intención era no retirarse del tenis hasta los cuarenta años o más, pero la irrupción en las pistas de la alemana Steffi Graf y, en mayor medida, el escándalo que provocó la demanda judicial que interpuso contra ella, el 4 de junio de 1991, su compañera sentimental Judy Nelson al enterarse de la intención de Martina de separarse de ella, determinaron que adelantase su decisión.

Cuando contaba en su palmarés con el récord de victorias del Grand Slam femenino, con dieciocho y un total de 163 a lo largo de su carrera, se retiró de las pistas en 1994, tras ser derrotada por Arantxa Sánchez Vicario en la final del Roland Garros de ese mismo año. Más tarde volvería a la competición para disputar torneos en la categoría de dobles mixtos, modalidad en la que en enero de 2003 conquistó el Open de Australia, lo que la convirtió en la tenista de mayor edad que conseguía un torneo del Grand Slam.

Martina participa en varias asociaciones benéficas que promueven los derechos de los homosexuales, los derechos de los niños sin recursos y los derechos de los animales. En 2002 recibió un premio de la asociación Human Rights Campaign.​ Además de por su activismo a favor de los derechos de los homosexuales, también es conocida por su oposición al comunismo.

En abril de 2010 se le detectó un cáncer de mama cuyo pronóstico según los doctores fue excelente.

También hizo una aparición en la comedia Will & Grace en 2000, en un episodio en el que tiene un recuerdo fugaz que muestra que ella había sido heterosexual hasta que en 1985 tuvo una relación con Karen Walker con la que se declaró como lesbiana. Navratilova publicó una autobiografía titulada «Martina» en 1985, y también ha co-escrito tres novelas de misterio en la década de 1990. Por fama y admiración, se la mencionó en un capítulo de Sailor Moon en la versión en español latinoamericana. El personaje Martina Zoana Mel Navratilova del anime Slayers recibió de ella su nombre.

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