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Atlas 104 años de gloria en el fútbol mexicano,felicidades !!!

Fundado el 15 de agosto de 1916, el equipo recibe su nombre en honor del titán de la mitología griega Atlas, ya que según comentó uno de los fundadores, Juan José «Lico» Cortina, «nos sentíamos el sostén del mundo».

Los colores que lo identifican son el negro y el rojo por San Lorenzo mártir, patrono del Colegio Ampleforth, sitio donde estudiaron algunos de sus fundadores. El negro simboliza al mártir y el rojo, la sangre derramada por él. Con base en estos colores, fue diseñada la casaca deportiva y el escudo; la famosa A del escudo del Atlas fue diseñada por el pintor y dibujante de origen austríaco Carlos Stahl, quien sugirió la A blanca como fondo el blasón rojinegro.

Disputa el Clásico Tapatío ante el Guadalajara, con quien mantiene una rivalidad histórica desde los inicios del fútbol en aquella ciudad.

Cuenta en sus vitrinas con 9 títulos nacionales (uno de Liga, cuatro de Copa México y cuatro de Campeón de Campeones), así como cinco regionales de la desaparecida Liga de Occidente.

Una de tantas familias que se asentó en la Perla de Occidente fue la de Manuel Cortina, procedente de Madrid y padre de dos hijos, el menor de ellos era Juan José, quien estaría destinado a ser un incansable visionario con una idea que cambiaría para siempre el panorama cultural de la localidad.

Juan José Cortina pasó la mayor parte de su infancia estudiando en Inglaterra, donde su pasatiempo favorito era practicar un deporte, de reciente creación en esos días, que lo cautivó por completo: el fútbol.

Al morir su padre se vio obligado a tomar el control de las propiedades familiares en Guadalajara. La semilla emprendedora ya crecía en su interior al momento de regresar al país y enterarse de que varios jóvenes de importantes familias como los Fernández del Valle y los Orendain también habían regresado de colegios ingleses donde practicaron este nuevo deporte, decidió reunirlos en un café del centro de la ciudad para desarrollar su providencial plan: la fundación de un club de fútbol con la disciplina, nivel y organización que había experimentado en sus viajes a Inglaterra.

Las conversaciones generaron un revuelo tal en todos los asistentes que se pactó la creación del club y Cortina consolidó así su genial propuesta que trascendería a su tiempo y sus expectativas iniciales. El 15 de agosto de 1916 quedaría fundado de forma oficial Atlas.

Ubicado en el camino entre los municipios de Guadalajara y Tlaquepaque, el Parque Paradero fue sede de los entrenamientos de Atlas desde 1918 hasta 1980. Este mítico campo fue testigo de los primeros títulos de la era amateur. En aquellos días, los Rojinegros se convirtieron en potencia absoluta de los torneos denominados de Primera y Segunda Fuerza.

La década de los veinte trajo importantes eventos para Atlas, que ya se posicionaba como insuperable protagonista del balompié en Jalisco. En 1921 se jugó el Torneo Centenario en la Ciudad de México ante el equipo Luz y Fuerza, el primer torneo que Atlas jugó fuera del estado de Jalisco. Entre 1921 y 1929 se consiguieron cinco campeonatos de Segunda Fuerza, siendo los Rojinegros un rival implacable.

Al ser el principal protagonista en Jalisco, Atlas no dudó en dar el salto hacia horizontes más amplios y unirse a la primera Liga nacional de fútbol profesional que se fundó en 1943.

La década de los cuarenta demostraría el porqué Atlas estaba destinado a trasladar su protagonismo local hacia el plano nacional. Con una brillante generación de jugadores que incluía a Felipe Zetter, Jesús “la Chita” Aldrete, Rodrigo Solano, entre otros ídolos rojinegros, el primer título de la era profesional llegaría con la Copa México de 1946, en la cual, con marcador de 5-4, los Rojinegros salieron avantes en contra de Atlante, colocando el primer aviso de que este equipo daría mucho de qué hablar con más triunfos y copas. Ese mismo año se ganaría el Campeón de Campeones.

En 1950 llegaron los primeros roces internacionales y destaca un vibrante duelo ante el entonces subcampeón argentino River Plate que los Rojinegros ganaron por 3-2. La victoria dejó tan impresionados a sus rivales que el mismo presidente de Argentina, Juan Domingo Perón, les entregó una réplica del sable del libertador San Martín, reconociendo su talento.

La temporada 1950-1951 coronaría el buen momento que los Rojinegros atravesaban. Atlas llegó como amplio favorito para llevarse la Liga ese año y, semana a semana, fue haciendo válidos los pronósticos al mantenerse firme en la primera posición aunque no sería una lucha sencilla debido a que el Club León se acercaba peligrosamente hasta la penúltima fecha, cuando los Rojinegros tenían la oportunidad de sellar el primer lugar si derrotaban ni más ni menos que al acérrimo rival: el Guadalajara.

La expectativa por este partido contagió a toda la ciudad de Guadalajara que generó un lleno total en el Parque Felipe Martínez Sandoval, presagiando una tarde que entraría directamente a los momentos más gloriosos de la historia atlista.

Fue el 22 de abril de 1951 el día en que los corazones rojinegros latieron al unísono para apoyar a los del Paradero en una fecha trascendental. El partido inició tenso, con un Guadalajara que no cedía terreno a los embates de Atlas, pero a los diez minutos de la segunda mitad, una falta dentro del área a favor de los “Académicos” le dio la oportunidad a Edwin Cubero de transformarse en leyenda. El partido se decidió con un tiro de castigo desde el manchón penal cobrado de forma magistral por el artillero costarricense, quien engañó al arquero rival. El marcador ya anunciaba el 1-0 para Atlas que terminaría siendo definitivo.

De esta forma, Atlas se convirtió en monarca del balompié nacional, además de convertirse en el primer equipo de Jalisco en ganar dicho título.

Atlas descendió en tres ocasiones a Segunda División en la temporada 1953-54, asegurando el último lugar de la tabla al perder 0-1 contra Tampico, ascendió inmediatamente a la siguiente temporada. En los años sesenta logró sus últimos títulos en la Primera División ganando la Copa México en 1961-62 y 1967-68, y el Campeón de Campeones en 1961-62.

En 1970-71 tuvo la peor temporada de su historia, ganando solo cinco juegos de 34 e hilvanando 17 juegos sin ganar, aun así su descenso no se concretó sino hasta su derrota en la liguilla por el no descenso ante Pachuca, en tres partidos llenos de polémica. El partido jugado en el Estadio Revolución Mexicana en Pachuca, Hidalgo, terminó con empate a 2 goles, un partido suspendido en cuatro ocasiones con arbitraje de Robert Wurtz, árbitro francés que mediante convenio con la FMF y la FFF actúo en México. El Atlas era dirigido por Arpad Fekete y no los pudo salvar del descenso.

Solo duró un año en Segunda, ascendió de la mano del Pistache Alfredo Torres mostrando un fútbol de calidad. Los periódicos de ese tiempo decían: «Es un equipo de Primera jugando en Segunda División». Como era de esperarse fue campeón, ocupando el lugar del descendido Freseros de Irapuato y se convirtió en el primer equipo recién ascendido que entró a la liguilla en 1972-73, en la cual cayó en semifinales ante Cruz Azul, en otro partido en donde el árbitro Jorge Alberto Dorantes, expulsó a varios jugadores atlistas.

Descendió nuevamente en 1977-78 perdiendo la liguilla por el no descenso ante Unión de Curtidores de León. Ascendió en un año otra vez de la mano del «Pistache» Torres, en esa época vivió los peores años de su historia implantando marcas negativas para el fútbol mexicano, como las nueve derrotas consecutivas en 1980-81, los 11 partidos (1075 minutos) sin anotar gol también en 1980-81 y los 11 años sin calificar a una liguilla (1973-74 a 1983-84). Jugó y ganó dos liguillas seguidas por el no descenso a Curtidores y Tampico en 1981 y 1982. Solo calificó a tres liguillas por el título (1984-85, 1993-94 y 1995-96), siendo su mejor actuación en 1985 cuando quedó eliminado en semifinales contra el América.

Hay ciertas cosas en esta vida que afectan el orgullo de tal forma que no se pueden tomar en silencio. Chivas y Atlas entablan una de las rivalidades más intensas en el fútbol mexicano, tanto así que varios de los implicados en el lado del Rebaño aseguran que es mayor la exigencia ante Zorros que ante América.

Es entonces que se debe entender que esto no es un simple derbi, es una guerra sin fin ni resolución. Por lo tanto, hasta el aficionado más casual de los Rojiblanco no está para morderse la lengua ante la punzada del atlista que asegura la existencia del marcador más escandaloso posible entre los dos bandos.

Por lo tanto, una mala tarde, combinada con un gran rival, podía terminar en tragedia total para algún conjunto. Pero… ¿18 a 0? Dieciocho goles en noventa minutos a tu máximo rival sí pesa en cualquier contexto. Tanto así, que a más de 90 años del supuesto hecho, sigue siendo un gran punto de contención y debate para los aficionados de los dos clubes.

Cuenta la historia que aquella tarde atlista se dio en enero de 1917. Guadalajara y Atlas se enfrentaron en plena Revolución Mexicana, con un elenco de Verde Valle que alineaba a pioneros como los hermanos Fernández del Valle, los Orendain y Francisco Quintero, entre otros. Despachó a su máximo rival aparentemente por ese marcador, el cual fue conmemorado en un documento de la época, expuesto así, sin máxima explicación o contexto.

La historia ha tenido continuidad como un cuento de abolengo, pasado entre las generaciones, revivido como parte de un reporte especial en un diario de la ciudad en 1965… en pleno apogeo del campeonísimo Chivas. El Informador, la fuente citada, republicó la foto con el marcador escandaloso, titulando la pieza como » Remembranzas futboleras «.

Hay réplicas. Jaime Gómez lo llamó «un monumento a la mentira » y le confirió el crédito a su amigo, el periodista Ezequiel Aldrete , de inventar dicho resultado, ya que no había récord del supuesto hecho antes de que él la publicara. Aldrete sostuvo que no formaba parte de ningún invento, puesto que había sido una «cascarita llanera».

Tal ardor le provocó al Tubo que le exigió a Aldrete una aclaración, acusándolo de alimentar a «los fanáticos margaritones de mentiras, ilusiones y sueños imposibles».

Para bien o para mal podemos tomar las palabras del exarquero para expresar el sentimiento de la nación Rojiblanca en cuanto el tema; uno que, seguramente, no renunciará a contar el pueblo Rojinegro.

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