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Jesús»Chito»Rios,el temible pitcher de la Liga Mexicana de Béisbol

Hablar de “Chito” Ríos es referirse a uno de los grandes lanzadores en las ligas profesionales más importantes de México, que a lo largo de su carrera ha tenido logros relevantes, entre los que destaca el nuevo récord de ponches en la Mexicana de Verano.

Jesús “Chito” Ríos se dio a conocer en la Liga del Istmo, en donde de inmediato enseñó cualidades para ser un súper estrella; después fue llamado por los Tomateros de Culiacán a la Liga Mexicana del Pacífico, se incorporó también a la desaparecida Asociación Nacional de Beisbolistas (ANABE) y de ahí dio el brinco a los Tigres Capitalinos, gracias a las gestiones del entonces gerente deportivo, José Luis Gutiérrez, que viajó a El Espinal, Oaxaca y en la misma casa del lanzador le hizo la invitación formal.

Una anécdota que Jesús Ríos recuerda como si hubiera sido ayer, es cuando estaba de visita en Minatitlán, con los Tigres Capitalinos, ahí vio un pequeño libro de apenas $1.50, titulado “Mejore su beisbol”, la curiosidad lo venció y después de adquirirlo recuerda que ahí encontró valiosos consejos para hacer de su slider un lanzamiento que lo llevó al estrellato.

Hoy Jesús Ríos Villalobos es el máximo ponchador en la historia de la Liga Mexicana de Verano, pero sus logros van mucho más allá; cómo olvidar aquella temporada de 1985, cuando con los Tigres Capitalinos completó cada uno de los 26 juegos iniciados; fueron en total 225 innings de trabajo y al menos ponchó a dos bateadores en todas sus salidas. Por si eso fuera poco, “Chito” fue en cinco ocasiones líder de ponches.

Como muestra de la categoría de este lanzador oaxaqueño, cuando los Tigres de México fueron campeones, en 1992, el manager Gerardo “Mulo” Gutiérrez, lo designó para el sexto juego de la serie final, frente a Tecolotes de los Dos Laredos, en el Parque Deportivo del Seguro Social; fue un 15 de septiembre, con estadio lleno; de vacaciones en el Distrito Federal, junto a mi padre acudí al partido y sólo había lugar en la parte alta del inmueble de Cuauhtémoc y Obrero Mundial.

Jesús “Chito” Ríos brilló como un sol y completó la ruta para dar el título a los felinos; el ingeniero Alejo Peralta estaba feliz en su palco. Pelota de un imparable lanzó el oaxaqueño, Barry Jones conectó un batazo de botes altos por el campo corto, Francisco Guerrero hizo un gran esfuerzo y a punto estuvo de hacer la gran atrapada, pero la pelota lo venció; finalmente la blanqueada se completó y el Tigres levantó el trofeo de campeón.

Aquel año, Tomás Herrera se anotó un diez como gerente deportivo de los felinos, porque propuso un cambio temporal a los Algodoneros de Unión Laguna; al Tigres llegó por una temporada Francisco Guerrero, porque el “Sargento Metralla” decía que un buen parador en corto les iba a dar el título; a cambio vinieron, el outfield Héctor Javier Álvarez Ortiz y el campo corto, Javier Robles Acuña.

Vaya hitazo de Tomás Herrera, ya que mientras Francisco Guerrero le dio el campeonato al cubrir las paradas cortas con categoría, Álvarez y Robles se foguearon con los Algodoneros y ambos hasta la fecha son estelares de la Liga Mexicana, con Guerreros de Oaxaca y Tigres Capitalinos.

El ingreso al Salón de la Fama es la recompensa a los años sacrificados…

“Me fui del pueblo, dejé fiestas, amigos y todo; me fui con la bendición de mi madre, a quien le dejé en claro que iba por mis sueños, ella siempre me apoyó y creo que no la defraudé, ni a ella ni a mis hermanos, ahí están los números”,

subraya el líder de ponches de todos los tiempos con 2 mil 549. Ríos, cuyo nombre anunciado en voz de Roberto Kerlengand en el Parque Deportivo del Seguro Social conjuraba a fieles felinos y ávidos de buena pelota al día siguiente en los graderíos, jugó la mitad de su trayectoria profesional con la franela de los Tigres y la otra docena de años la repartió entre Monclova, Torreón, Yucatán y Tabasco.

“El beisbol ha sido mi gran pasión, se hizo el trabajo, se dejaron dos buenos récords, como el de juegos completos y ponches, para que alguien los rompa o para que alguien, en alguna transmisión, diga que alguna vez hubo un ‘Chito’ Ríos que no necesitó que nadie le echara la mano en 225 innings en 1985. Me he ido feliz del beisbol”,

Remata el istmeño con el tino de un slider que quiebra sobre home.Sería interminable señalar todas las hazañas de Jesús “Chito” Ríos en el beisbol mexicano, pero hombres tan longevos y con esa categoría merecen un sitio muy especial en el Salón de la Fama.

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