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La olvidada Selección de Basquetbol de México ganadora de medalla de bronce en los J.O de Berlin 1936

La Selección Nacional de Basquetbol Varonil que participó en Berlín 1936, además de los hermanos Borja Morca, se componía por: Paul Fernández Robert, Silvio Hernández del Valle, Francisco Martínez Cordero, Jesús Olmos Moreno, Greer S. Skousen Spilsbury, Rodolfo Choperena Irizarri, Andrés Gómez Domínguez, Luis Ignacio de la Vega Leija y José Pamplona Lecuanda.

La selección de basquetbol disputó tres partidos en 1936 y si perdían alguno no viajarían a Berlín, pero ganaron todos y partieron a la cita olímpica, el 30 de junio de aquel año.Sólo acudieron 11 basquetbolistas por falta de presupuesto.

Los Juegos, interrumpidos por la I Guerra Mundial en 1916, llegaron a la Alemania de Adolfo Hitler en 1936, donde el equipo mexicano de básquetbol logró uno de los hechos deportivos más significativos que ha vivido nuestro país, ganó la medalla de bronce, única presea olímpica obtenida en este deporte, con tan sólo 11 jugadores.

Los Juegos fueron del 1 al 16 de agosto en Berlín. Fue la primera vez hubo televisión (circuito cerrado), se inició la tradición del recorrido de la llama desde Atenas y volaron 10.000 palomas, símbolo teórico de la paz.

Por primera ocasión, hubo básquetbol masculino. Se inscribieron 22 países en el torneo, el mayor número en Juegos Olímpicos porque posteriormente se implantó el sistema de eliminatorias. México, en su debut el 7 de agosto, derrotó 32-8 a Bélgica, en el escenario del torneo, un viejo club de tenis cuyas dos mesas de arcilla fueron improvisadas como rectángulos basquetboleros.

Los buenos augurios desaparecen dos días después tras la derrota de 32-30 ante Filipinas, encuentro en el que la escuadra mexicana se partió en dos al surgir en la cancha aquella enorme rivalidad entre los jugadores de Chihuahua y Distrito Federal, cuya mayoría de jugadores integraban el seleccionado nacional.

Parece que todo surgió cuando el coach Alfonso Rojo de la Vega inscribió a Rodolfo Choperena, “Tuto” Olmos, Carlos Borja, “Quico” Martínez, Greer Skaussen y al reserva Hugo Borja.

Eran tres de Chihuahua y tres del Distrito Federal. Cada quien jugó por su lado y jamás hubo un equipo nacional sobre la cancha. Los del DF no le pasaban el balón a los de Chihuahua, y viceversa.

Las diferencias desaparecieron con el paso de los días y con gran armonía derrotan a los italianos por 34-17 para avanzar a semifinales. Fue entonces que México, con un excelente esquema táctico, se midió al poderoso y a la postre campeón, Estados Unidos, en una de las semifinales del torneo.

Es 12 de agosto de 1936:

El equipo nacional está en la lucha por las medallas. Si gana mañana habrá llegado a la final del primer torneo olímpico de básquetbol. Sólo hay un problema: el rival será Estados Unidos.

El invicto equipo de Estados Unidos. El de las estrellas universitarias. El que tiene tres jugadores que rebasan los 2 metros de estatura. El que ha anotado más de 30 puntos en cada juego. El que es favorito unánime para ganar la medalla de oro…

Así que medita solitario el coach Alfonso Rojo de la Vega. Su asistente principal, Leoncio Colorado Ochoa, se quedó en México:

– ¿Qué hacer?… Es demasiado poderío.

Entonces discurre Rojo de la Vega:

– Defendernos lo mejor posible y tratar de sorprender…

Toma lápiz y papel. Trabaja toda la noche. Traza tácticas, diseña técnicas…

El plan de juego queda plasmado en unas hojas. Cada línea significa un movimiento especial. Cada basquetbolista tiene una misión específica.

13 de agosto:

No hay mucho tiempo. Así que muy temprano, el llamado Equipo del Rojo y el Colorado se va a entrenar a un gimnasio privado. Y practica hasta extenuarse. Pero los jugadores asimilan el sistema. Horas más tarde ya se encuentran en la cancha de arcilla. Quienes harán frente a los estadounidenses han sido anunciados: los defensas Jesús Olmos y Raúl Fernández; el centro Carlos Borja, y los delanteros Víctor Hugo Borja y Greer Skaussen. Reservas: el zaguero Francisco Martínez y el atacante Ignacio de la Vega.

¡Juego vs Estados Unidos!

Se eleva el balón en el centro del terreno de juego…

Ataca Estados Unidos.  Lo hará en todo momento.  Pero la de enfrente es una compleja barrera: los jugadores mexicanos se mueven con rapidez y acuden a un doble marcaje personal. Se agrupan en su medio campo y de repente, parte uno de ellos en veloz contraataque. El pase es largo y va a lugar. Hombre y esférico se encuentran rumbo a la canasta estadounidense. La jugada sorprende, una y otra vez, a un cuadro obsesionado en descifrar el crucigrama defensivo que le ha sido planteado. Y no hay más remedio: faul o canasta.

La lucha se plantea bajo esas condiciones. Y así se sostiene. Al final, no hay remedio, se impone la superioridad estadounidense.

El marcador es de 25-10. Pero se han producido dos hechos que marcarán para siempre este duelo:

1.- Por vez primera en el torneo, el poderoso ataque de nuestros vecinos del norte ha sido frenado

en menos de 30 puntos.

2.- Su sólida defensiva, pillada en varias ocasiones, tuvo que recurrir al faul en diez de ellas.

México, pues, no anotó una sola canasta; sus diez puntos fueron producto de tiros libres. Se abrazan los jugadores al escucharse el silbatazo final. Y se acerca James Nedless, coach del equipo ganador, al maestro Rojo de la Vega, que es nueve años menor. Le felicita:

Entonces Rojo de la Vega toma papel y lápiz. Vuelve a dibujar trazos complicados. Y los entrega a Nedless. Se aleja, sonriente, el entrenador estadounidense. Acaso ha nacido en Berlín y gracias al ingenio de un par de técnicos mexicanos, el que será famoso sistema “Fast Break”, tan popular en los Estados Unidos…

Finalmente se impuso la superioridad estadounidense 25-10.

Al día siguiente, los encuentros por las medallas.

En el juego preliminar, disputado bajo una tenue llovizna, México derrota a Polonia por 26-12 y conquista la medalla de bronce. En el estelar, que se juega bajo un torrencial aguacero, Estados Unidos se impone a Canadá por 19-8 e inicia así un largo reinado olímpico que se extiende a 64 victorias consecutivas y siete títulos, hasta que el encanto se rompe en Munich ‘72, donde la Unión Soviética se corona con una controversial victoria por 51-50; la canasta de la victoria es anotada en el instante final…

En la ceremonia de premiación, Hitler entregó las medallas al capitán de cada equipo. Por México la recibió el “Tuto” Olmos; posteriormente entregó a cada jugador la que le correspondía.

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