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Los botines de fútbol y su evolución durante los años

El fútbol ganó popularidad en el siglo 19. Para los jugadores en esos momentos, cualquier calzado valía siempre y cuando ofrecieran protección. Se consideraban útiles para la protección de la piel y para ayudar en algún trabajo pesado.

No fueron considerados como armas de ataque. Sino sólo como un escudo, para detener rivales evitando los daños de los abrasivos desafíos por la pelota.

Las botas fueron equipadas con puntera de acero, y las primeras versiones de clavos para la estabilidad debido a las condiciones. Fueron hechas de cuero puro, aunque en condiciones de lluvia podían pesar hasta un kilogramo.

Las botas de fútbol avanzaron poco a través de la década de 1800 y en la mitad del siglo 20, aunque después de la Segunda Guerra Mundial, el desarrollo comenzó a acelerarse.

Los países de América del Sur dieron el primer paso importante en el desarrollo dando a sus jugadores una ventaja en el campo al crear una bota más ligera. La intención era ayudar a los jugadores a ser más móviles, rápidos y a ser capaces de zafarse de las garras de los contrarios.

En el año 1946 llego a España el equipo Argentino San Lorenzo de Almagro y dio una lección jugando. Ellos jugaban con bota baja y puntera blanda, después de esto en España pasamos de la bota alta y de la puntera dura a bota de corte bajo y puntera media blanda, ya que los campos de fútbol en España eran y son blandos.
Y eso es lo que sucedió. Las botas ya no se utilizaban principalmente para la protección del jugador. Ahora eran armas utilizadas para crear una ventaja en la competición.
Se introdujeron los tacos con clavos en las botas tan pronto como fueron inventados por los países europeos, con los futuros gigantes de las botas Adidas y Puma entrando en el mercado por primera vez en las manos de dos enemistados hermanos alemanes – Adi y Rudolf Dassler.

Las botas de aquellos tiempo doblaban como las de hoy en día, justo lo que dobla el pie. Cada jugador se vendaba el pie y el tobillo con arreglo a sus necesidades, dejándose flexibilidad y toque para darle al balón.
Por aquellos tiempos a muchos jugadores de primera y de segunda se le fabricaban artesanalmente a medida, con pieles y suela de primera calidad. A cada jugador se le hacia la bota con arreglo a su pie, para esto las fabricábamos con tres hormas: ancha estrecha y normal y si era necesario se arreglaba la horma para adaptarla al pie del jugador.

Jugaban con ellas durante seis o siete entrenamientos y cuando la tenían perfectamente adaptada, jugaban los partidos oficiales. La bota era tan importante como el inflado del balón en su punto.
En cuanto a los tacos fabricados en cuero, no resbalaban y el agarre era extraordinario. Mas tarde los fabricamos en aluminio, que eran exactamente igual.
La colocación de los tacos en la bota eran: dos largos en el talón, dos medianos en la planta y dos cortos en la puntera, para facilitar meter bien el empeine al balón. Esto en campos blandos o de hierba, en caso de campo duro se utilizaba la misma bota con tacos de suela y en campos con nieve y hielo se utilizaban tacos largos.

En la década de 1960 la amenaza había evolucionado de forma buena y verdadera. Las botas estaban bajo la constante innovación de los fabricantes líderes en el mercado, el cambio más grande fue una alteración en la forma de la bota en los 60.

Las botas líderes se abarataron, destinadas a la comodidad y nuevas mejoras para la movilidad del jugador. Las botas se hicieron más ligeras. Esto significó el comienzo de una batalla tecnológica en las botas.

Las décadas siguientes vieron como se introducían botas de distintos colores en el mercado, estando ahora asumidos en una batalla por ser los mejores en las ventas y en los terrenos de juego.

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