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Nadia Comaneci y el 10 perfecto en los Juegos Olímpicos de Montreal

Nacida en Oneşti, originariamente llamada Gheorghe Gheorghiu-Dej en honor del presidente rumano del mismo nombre, Rumania, hija de Georghe y Stefania-Alexandrina Comăneci. Su nombre, Nadia, deriva de Nadejde (Esperanza). Comenzó a competir a nivel nacional en 1970 como miembro del equipo de su ciudad natal.

Rápidamente fue reclutada por el reconocido entrenador Béla Károlyi y su esposa Marta —entrenadores entonces del equipo nacional de Rumania— que más tarde emigraron a Estados Unidos, donde fueron entrenadores de muchos grandes gimnastas norteamericanos. 

Nadia Comaneci aterrizó tras su rutina en las barras asimétricas, y creyó que lo había hecho bien. Nada muy distinto a lo que hacía diariamente en su entrenamiento en gimnasios, y que había presentado en otros campeonatos de ese año, 1976. La verdad, ha contado ella décadas después, es que cuando vio que la pantalla electrónica anotaba “1.00”, pensó que le estaban descontando puntaje por alguna falla en su presentación de gimnasia en esos Juegos Olímpicos de Montreal. Pero, con el rugido de aplausos que se generó en el público, fue que ella y todos se dieron cuenta que no era un 1, su puntaje era un 10, el primero de la historia de la gimnasia en los Juegos Olímpicos; algo tan inédito que el marcador no estaba técnicamente preparado para mostrarlo. No sólo ese día se anotaría una rutina evaluada como perfecta, sino que tendría seis otros 10 en diferentes disciplinas  y se convirtió, con 14 años, en la medallista de oro más joven de la historia

Comaneci nació en Rumania, en pueblo llamado Onesti, y desde pequeña demostró habilidades atléticas; a los 6 años, luego de que la vieran darse la rueda en el patio del colegio, fue seleccionada para ser entrenada por Bela Karolyi, quien junto a su mujer Marta se transformaron en líderes de la gimnasia de fama mundial. Nadia comenzó a competir en 1970 y fue la más joven en ganar el campeonato nacional de Rumania.

A los 13, en 1975, ganó un campeonato internacional por enormes márgenes de puntaje y se llevó varias medallas de oro. En 1976 fue también parte de la copa americana en Nueva York, donde además de ganar varios premios, fue fotografiada con otro joven gimnasta, un par de años mayor, que décadas más tarde se transformaría en su marido, Bart Conner.

Los Juegos Olímpicos de Montreal, con su “perfecto 10”, transformaron a Comaneci en una estrella internacional. Aunque ella, sólo una adolescente, no apreció realmente su fama, ni cambió mucho su vida, que sucedía bajo el régimen comunista de Nicolae Ceaușescu. Nadie fue recibida como heroína, por su puesto, y se llevó varios honores, incluida ser nombrada “Héroe de la labor socialista”.

En los años siguientes continuó con competencias y fue a los Juegos Olímpicos de Moscú en 1980 -donde se llevó dos medallas de oro-, y a los de 1984 en Los Angeles, pero en estos últimos, por problemas políticos entre Estados Unidos y Rumania, sólo fue como espectadora.

Comaneci se retiró de la alta competencia, y no podía viajar mucho a campeonatos o demostraciones por el estricto régimen de su país. En 1981, sus entrenadores habían “desertado” de Rumania y emigrado a los Estados Unidos. En 1989 Comaneci haría lo mismo, huyendo de su país pocos meses antes de que cayera Ceausescu.

En Estados Unidos comenzó una nueva vida; en 1996 ya estaba casada con su colega Bart Conner -la ceremonia de Bucarest fue televisada en su país donde es considerada una heroína- y ha seguido siendo parte de la disciplina olímpica, con academia propia y siendo parte de distintas federaciones, comentarista de los Juegos Olímpicos y promueve las Olimpiadas Especiales.

Ella misma fundó una clínica para niños de escasos recursos en Bucarest y además ha tenido participaciones como diplomática entre Rumania y Estados Unidos.

Actualmente continúa vinculada con el mundo de la gimnasia mientras se ocupa de diversas obras de caridad en todo el mundo. Ella y su esposo son propietarios de la Academia Conner de Gimnasia, la Compañía para Producir el 10 Perfecto y de algunas tiendas de material deportivo. Ambos publican la Revista Internacional de Gimnasia (International Gymnast Magazine).

Actualmente es vicepresidenta del Consejo de Dirección de Olimpíadas Especiales, Presidenta de Honor de la Federación Rumana de Gimnasia, Presidenta Honorífica del Comité Olímpico Rumano, Embajadora de Deportes de Rumania, vicepresidenta del consejo de Dirección de la Asociación para la Distrofia Muscular y miembro de la Fundación de la Federación Internacional de Gimnasia. Ha recibido dos veces la condecoración de la Orden Olímpica de manos del Comité Olímpico Internacional, y ha puesto en marcha en Bucarest una clínica de misericordia para ayudar a los niños huérfanos.

En diciembre de 2003 salió a la luz su primer libro, Cartas a una gimnasta joven. El 3 de junio de 2006 dio a luz, en Oklahoma City, a su primer hijo, a quien llamó Dylan Paul (Dylan por Bob Dylan y Paul por su ex entrenador, socio de negocios y padrino del niño, Paul Ziert). Actualmente vive en EE. UU.

A partir de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, Nadia atiende como comentarista en el equipo de la cadena televisiva Televisa de México como parte de la cobertura especial. Londres 2012 es su tercera incursión al equipo de comentaristas de Televisa después de Atenas 2004 y Beijing 2008, participando destacada y atinadamente con sus comentarios expertos en la disciplina de la gimnasia, especialmente logrando captar la atención de los televidentes hacia el canal y la empresa para la que realiza sus comentarios.

Recientemente se publicó un documental en el que confiesa que en su pasado, muchas personas abusaron de ella, con la condición de seguir apoyándola en su carrera como gimnasta.

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