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Raúl González a 35 años del Oro olímpico en Los Angeles´84

Se cumplieron 35 años de la medalla de oro conseguida por el ex marchista mexicano, Raúl González en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984 en la prueba de 50 kilómetros. Sin duda alguna, la imagen de González entonando el himno nacional de México es uno de los grandes momentos en la historia del deporte azteca.

El Coliseo de Los Ángeles atestiguó el esplendor de la marcha mexicana. Las tres medallas conseguidas en esta disciplina en los Juegos Olímpicos de 1984, dos por Raúl González y una por Ernesto Canto, fueron el colofón de una generación dorada que creció y se consolidó llevando la Bandera Nacional a los podios más importantes del escenario mundial.

A la distancia, Raúl González contempla su legado con orgullo (oro y plata en Juegos Olímpicos; bicampeón panamericano en 50 kilómetros, triple campeón del mundo en la misma distancia, dos platas panamericanas; 11 marcas mundiales, cuatro que él mismo rompió en los 50).

«Han pasado los años y lo que hicimos sigue siendo insuperable. Es, verdaderamente, una satisfacción muy grande»

El ex marchista reveló que había mirado fotografías del Memorial de Los Ángeles pero reconoció que fue algo especial cuando lo conoció por primera vez, sin embargo, destacó que ganar la presea de plata le provocó cierta tristeza debido a que quería ganar el primer lugar.

“La prueba de los 20 kilómetros era una prueba que dominaba Ernesto Canto aunque yo estaba casi a la par con él. Estaba obsesionado con ganar las dos pruebas y por unos metros me tuve que conformar con la plata, sin embargo, le di muy rápido la vuelta a la página», indicó.

“Para mí los minutos más tensos de todo ese día fueron los cinco minutos previos a la salida. Tenía demasiados ángeles a mi alrededor porque había muerto mi padre un mes y medio antes y fue una situación muy difícil así como otras cosas que me habían pasado en los últimos años. En ese momento había un estadio lleno que estaba conmigo y que me aplaudía y alentaba para llegar a la meta. Me sentía seguro de dos cosas: ganar el oro y establecer record olímpico», dijo.

Raúl González recuerda vivamente cada detalle de aquel glorioso 11 de agosto de 1984. Despertó a las 4 am, desayunó en la Villa Olímpica; ya tenía preparado con antelación su vestimenta y calzado, todo acomodado estratégicamente; se trasladó al Memorial Coliseum a las 7 am y comenzó con sus ejercicios de calentamiento.

«Hice la misma rutina de siempre. No improvisé nada. Hice lo mismo que durante tantos años (…) Los cinco minutos antes del disparo son los más tensos»,

Recuerda el marchista. Después de los nervios, cuando la carrera empezó, todo comenzó a fluir. La preparación de tantos años rindió frutos. No hubo espacio para la improvisación, al menos desde inicio.

«Comencé a relajarme y a desarrollar todo eso que uno planificó por mucho tiempo. Eso fue lo que hice. Luego siempre hay detalles que corriges sobre la marcha». Era ahora, o nunca. «Ya había estado en tres Juegos Olímpicos (…) Tenía muchas cosas que había logrado, pero la verdad, lo que te hace transcender es la medalla de oro». Y la logró.

Raúl González fue considerado, en 1987, como el mejor andarín del siglo XX, esto en el marco del 75 aniversario de la IAAF. Eran los tiempos en que México se consideraba una potencia mundial.

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