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Ricardo»Finito»López,el campeón invicto (desde amateur hasta profesional)

Fue precisamente el 29 de septiembre del 2001, hace exactamente doce años, cuando Ricardo “Finito” López dijo adiós al encordado y realizó una última defensa de su título mini mosca contra el sudafricano Zolani Petelo (recordemos que por diferencias con el CMB fue despojado de su título mínimo), contienda que terminó ganando por la vía del nocaut en el octavo round.

Ricardo López Nava nació el 25 de julio de 1966 en el famosísimo barrio bravo de Tacubaya perteneciente al DF, ciudad que lo vio crecer y llegar a convertirse en el rey del peso mínimo.

Generalmente aparece en los listados de los expertos de box como entre uno de los primeros diez pugilistas mexicanos de todos los tiempos, y es ahí donde me parece que es el boxeador mexicano más infravalorado pues aparece siempre en dichas listas por debajo del número 5, es decir, no está considerado ni siquiera entre los 5 primeros puestos, cuando a mi juicio tendría que estar disputando con toda equidad los primeros 3 puestos, pero ¿qué opinan los expertos?

Ricardo López Nava, alias “El Finito”, en verdad fue un peleador como ningún otro, a pesar de que muchos no le dieron todo el crédito que merecía debido a que la división en la que hizo historia no atrae mucha atención.

El originario de la colonia Tacubaya, cerca del centro de la capital mexicana, se coronó campeón de peso paja o mínimo (105 libras) en 1990 cuando noqueó al japonés Ohashi en Tokyo, y nadie lo bajó del trono hasta que decidió dejar la división en 1998.

Fueron un total de 22 defensas exitosas consecutivas del campeonato mundial (21 de ellas del CMB). Hablamos aquí de grandeza.

El inicio fue, como casi siempre, un poco azaroso. En la casa de los López se reunía la familia para ver las funciones de boxeo de los sábados en la televisión.

“Yo admiraba a estos hombres, de ahí le pedí a mi papá que me llevara a un gimnasio”, recordó López sobre su interés por el deporte a los siete años de edad. “Y en esos tiempos salió la película Rocky, que me gustó mucho”.

A Ricardo le gustaba tanto el boxeo que no hubo quien le hiciera cambiar de opinión. Y así, un día cayó en manos de Arturo “Cuyo” Hernández, el legendario entrenador.

En 1981, Ricardo ganó el primero de sus cuatro campeonatos seguidos de los Guantes de Oro mexicanos. Era evidente que estaba destinado a ser grande.

Su dedicación absoluta, la técnica súper depurada, perfecta, que adquirió, su elegancia y una pegada inusitada en divisiones chicas, hicieron del “Finito” una máquina precisa e implacable en el ring, una rara especie de un boxeador fino que noqueaba, como algunos lo describieron.

Irónicamente, “Cuyo” Hernández perdió la vida cuando su nueva estrella obtuvo el campeonato mundial. Pero Ricardo quedó en buenas manos tras buscar a Nacho Beristáin, otro miembro del Salón de la Fama del Boxeo.

De su reinado como paja es de admirarse todo: mantener el peso por tanto tiempo, pulverizar a todo tipo de oponentes con esas relampagueantes combinaciones de uno-dos que eran libro de texto del boxeo, y haber ganado muchas veces lejos de casa, en lugares donde el localismo era patente, como Japón, Corea y Tailandia.

También ganó muchas veces en los Estados Unidos, como el 23 de agosto de 1997 en el Madison Square Garden, cuando le hizo conocer la humedad de la lona al boricua Alex “Nene” Sánchez, entonces monarca de la OMB con quien unificó cetros, en una cartelera en la que también estuvieron “Tito” Trinidad, Wilfredo Vázquez y “Chapo” Rosario, entre otros.

El “Finito” es un coleccionista de proezas y récords en el ring: terminó invicto con 51-0-1; ingresó al recinto de inmortales en su primer año de elegibilidad (2007); nunca conoció la derrota, pues como amateur se fue invicto, algo sinceramente irreal; tuvo 25-0-1 en combates de campeonato, y sólo quedó la duda del empate de 1998 contra el nicaragüense Rosendo Álvarez –hubo quienes lo vieron perder ese pleito-, cuando por única vez fue enviado a la lona, pero venciéndolo con categoría ocho meses después en la revancha.

Sin embargo, uno de sus logros más preciados fue el cinturón de los cinco años seguidos o 15 defensas exitosas del CMB, que cuando le fue entregado a López sólo podían presumirlo Muhammad Ali, Mike Tyson y Julio César Chávez. A ese nivel llegó este pequeño gigante del boxeo.

En Japón se escribió un manga muy exitoso sobre un adolescente que gusta del boxeo y relata las típicas vivencias de los pugilistas, en dicha historieta el campeón actual es mexicano y se llama Ricardo Martínez; se trata ni más ni menos de un personaje basado en nuestro “Finito” López, al cual basta decir que allá se le tiene en concepto de “Dios” y es un orgullo inmenso leer la idea que los japoneses tienen acerca de los boxeadores mexicanos, reflejando la honorabilidad y respeto que siempre ha caracterizado a los habitantes de dicho país (no en vano actualmente se han convertido en la tercera potencia mundial económica con miras a seguir creciendo).

Para concluir me gustaría enfatizar que, en sus últimas peleas, Mayweather se mostró más emocionado de ser entrevistado por Ricardo López que cuando fue entrevistado por el gran Julio César Chávez, en ambos casos Mayweather no dejó de mostrar admiración y respeto por estas leyendas pero ciertamente su gesticulación era marcadamente más franca con López.

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